Rosa Emilia Rodríguez trabaja en el sueño de su vida

Rosa Emilia Rodríguez trabaja en el sueño de su vida

Rosa Emilia Rodríguez Vélez (horizontal-x3)
Para la fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez, la corrupción pública no tiene colores. (Teresa Canino)

Faltan solo unos meses para que cumpla 10 años como la fiscal federal del distrito de Puerto Rico, y todavía Rosa Emilia Rodríguez Vélez se pone nerviosa a la hora de hablar en público.

Su rostro serio, aquel que todo el País ve en cada conferencia de prensa para dar detalles de nuevos arrestos, esconde a una mujer tímida y sencilla que fuera del trabajo le fascinan las bromas entre amigos, el vino, la playa, leer un buen libro, una cena hecha en casa y el compartir en familia.

Aquellos que están cercanos a ella la describen como una mujer “entregada a la justicia” y es precisamente esa entrega la que la lleva a sentirse frustrada con los constantes casos de corrupción.

Para Rodríguez Vélez, lo peor que le puede pasar a Puerto Rico, como sociedad, es que se pierda la moral y prolifere la avaricia.

Mientras, concentra sus esfuerzos desde la oficina de más alto rango del Departamento de Justicia federal en Puerto Rico, para que las comunidades sean más seguras a través de iniciativas de rehabilitación y prevención.

¿Qué se esconde detrás de su rostro fuerte?

Una persona común y corriente. El trabajo que hago es bien serio y es un trabajo que considero sumamente importante para Puerto Rico. Obviamente eso requiere seriedad. Soy una persona común y corriente y cuando no estoy en mi trabajo pues disfruto la vida y tengo alegría en mi vida. Disfruto mi tiempo libre aunque, créelo o no, disfruto más regresar a trabajar. Aquí tengo una familia. Todos tenemos los mismos objetivos de trabajo, la misma misión y da gusto trabajar con compañeros así.

¿Qué le frustra?

Me frustra no poder hacer más a la misma vez. Quisiera tener más personal para lograr mi objetivo. Aquí se hace lo que llamamos “multitasking” en prioridades. A veces decimos esto es una prioridad y llega otro caso y la prioridad cambia. Tengo un buen equipo de trabajo que, doy gracias a Dios, trabajan en cuatro o seis cosas a la misma vez, pero me gustaría tener más capacidad de trabajo para ayudar más a Puerto Rico.

¿Qué le emociona?

Lograr nuestros objetivos de trabajo. Me emociona tener la vida tan completa que tengo con mi familia, con mis amistades y con mis compañeros aquí. Eso me da mucha energía para seguir trabajando. Me emociona el apoyo que tiene nuestra oficina en Puerto Rico, el que tienen las agencias de ley y orden y el lograr haber bajado los asesinatos en Puerto Rico, que ha sido un esfuerzo en conjunto con las autoridades estatales. Que las masacres estén cada día en decadencia y sean menos es otro logro que me alegra. El objetivo es que cada día podamos disminuir más esa violencia

¿Qué le hace llorar?

Obviamente me hace llorar si muere un familiar y el sufrimiento de personas que son cercanas a mí. Puedo llorar. Claro que sí.

¿Hay algo que la pone nerviosa?

Tener que hablar en público. Era una persona bien tímida y he tenido que sobrellevar esas comparecencias. Aquí me dicen que hablo mejor sin nada escrito que con algo escrito. Todo lo demás (que me pone nerviosa) es parte del trabajo y hay que cogerlo como parte del trabajo. Lo que sí experimento mucho es estrés, pero eso no es lo mismo que me preguntaste. Hay mucho trabajo y queremos hacerlo lo más rápido posible. He dicho que justicia lenta no es justicia, así que queremos hacer las cosas lo más rápido posible y a veces no se puede. Eso da estrés.

¿Tiene alguna manía?

Eso de manía es como negativo. Manías no creo. Si me dices “hobby” (pasatiempo), te puedo decir que me gusta leer mucho, de todo, de política, de entretenimiento, de películas, de ficción, de deportes. Me gusta el baloncesto colegial. Mi equipo favorito es el de Georgetown, que tengo un sobrino que estudió allí.

¿Cómo pasará la Navidad?

Con mi familia. Voy a coger unos días libres pero estaré entrando y saliendo del trabajo. No me gusta perder la noción de lo que se está haciendo en la oficina y darle seguimiento a todo, pero la Navidad la paso con mi familia y con mis amistades.

¿Despedirá el año con algún ritual?

El ritual es ir a comer fuera o en alguna de las casas, que casi siempre es en casa de mi hermana o en casa de alguna amistad. Todos los años es diferente.

En el plano místico o espiritual, ¿en qué usted cree?

En Dios y en hacer el bien. Si haces el bien terminas con algo bueno. Creo mucho en el dharma, que aunque no lo practico, creo que es es cierto. El que hace el bien, recibe el bien para atrás. No le deseo el karma a nadie.

¿Cómo quiere que la recuerden?

Como una persona que siempre quiso trabajar y ayudar a los demás. Pero todavía no quiero que me recuerden. Todavía estoy aquí.

¿Cuál sería su epitafio?

Hum… eso que lo escriban otros. No lo sé. No sé si va a haber dónde poner un epitafio porque yo estoy hablando de que me cremen.

En el plano laboral, usted ha dicho que su meta es ayudar a Puerto Rico, ¿cómo ha cumplido con este anhelo?

Creo que hemos desarrollado unas iniciativas en esta oficina que luego hemos llevado al sistema estatal y ellos han aceptado desarrollarlas. Esas iniciativas han sido cruciales, como la de Armas y Reducción de Crímenes Violentos, que las estadísticas reflejan que a este fin de año vamos a tener una baja en los asesinatos de 55% aproximadamente que los registrados a finales del 2011. Esa iniciativa la empezamos en el 2012, así que estamos hablando de tres años y unos meses y hemos visto resultados impresionantes. Gracias a Dios las primeras planas ya no reflejan tanto el crimen como prioridad de noticias y no se enfatizan las masacres porque ya no se están registrando, gracias a Dios.

¿Qué le falta por hacer?

Todo lo que venga por delante. Todo lo que se me ocurra. Creo que te dije en aquella entrevista que me hiciste hace cuatro años que a veces me levantaba de noche y escribía cosas y todavía lo sigo haciendo. Ya hemos hecho unas cuantas cositas. Aquí todo el que tengo alrededor tiene ideas fabulosas y una de las cosas que hago es escuchar a mis supervisores y a todos los empleados. El que no escucha no progresa y el que no escucha no es un jefe de verdad. Claro, la decisión final la voy a tomar yo, pero hay que escuchar. Me siento muy afortunada. Quería precisar en qué enfocarnos en el 2015 y creamos esta unidad de Delitos Financieros y Corrupción Pública. Eventualmente el objetivo es tener suficientes fiscales para ser expertos en corrupción pública y fraude financiero. Esta división la dirige el fiscal José Capó (Iriarte) con seis fiscales más.

¿Qué tan efectivos han sido sus proyectos del Strike Force y el Caribbean Corridor?

Superefectivos. Los otros días cogimos 60 a 70 kilos. Estamos desarrollando unos casos interesantes de narcotráfico, enfatizando mucho los crímenes financieros que tienen que ver con droga. Hemos aumentado considerablemente nuestros números en los casos de acusar por narcotráfico y lavado de dinero porque esa era un área donde queríamos expandir más. En el 2007 creamos esa unidad de Lavado de Dinero y Confiscaciones y hemos confiscado varios millones.

¿Cree que la Fiscalía Federal, como ha dicho en repetidas ocasiones, ha podido devolver la seguridad y calidad de vida a los puertorriqueños?

Estamos en eso. Todavía nos queda un camino por recorrer. No tapo el cielo con la mano. Estamos en eso, pero erradicar el crimen es imposible. Creo que en ningún lugar se puede lograr un 100%. La meta es darles más paz a las comunidades y a las personas y que no vivamos en un lugar donde sea imposible vivir. Hay áreas que nos queda mucho por recorrer y que no estoy satisfecha, como el área de Loíza, que todavía hay mucha violencia. Por primera vez nos han dado un fiscal y un empleado de refuerzo que se dedicarán a tiempo completo en el área de rehabilitación. Nuestros esfuerzos también están en la prevención de delitos y en la reinserción de los confinados que salen de prisión.

Hablemos de la corrupción. ¿Cuál es el génesis del crimen del cuello blanco?

Te puedo contestar en una palabra: la avaricia y quizás la falta de valores, porque el que se roba un lápiz y luego sigue robando sabemos dónde empezó. No debería existir un crimen de cuello blanco porque la misma frase de cuello blanco te dice que es una persona que tiene un empleo, tiene beneficios económicos que no necesita de apropiarse de dinero ajeno para vivir.

¿Cómo ve la gestión del Departamento de Justicia combatiendo la corrupción pública?

Es una pregunta difícil de contestar porque ellos tienen que referir todo al Panel del Fiscal Especial Independiente. Me parece que el secretario de Justicia, César Miranda, ha sido muy activo pero desconozco cuáles casos han referido. Ellos tienen que hacer la investigación preliminar y luego tienen que referir al FEI. Ellos no llevan el caso hasta sus últimas consecuencias como sucede con nuestra oficina.

¿Usted cree que el inversionismo político abona a la corrupción?

No me gustaría opinar porque soy alguien que estaría o podría procesar esos casos. No quiero comentar.

¿Cómo las nuevas tecnologías, como las aplicaciones para llamadas privadas y mensajería de texto encriptada, ayudan o complican las investigaciones?

Ayudan muchísimo. Para nosotros es una herramienta nueva de trabajo extraordinaria. No solo en el área de crímenes financieros y de corrupción pública sino también en el área de narcotráfico y obviamente pornografía infantil. A cada rato estamos haciendo allanamientos. Ese es el futuro que ya llegó. Sé que para las comunicaciones y para el terrorismo no ayudan, pero en nuestros casos han sido beneficiosas.

¿Ha evolucionado el criminal de cuello blanco en sus operaciones?

Desgraciadamente se repiten muchos actos en nuestros casos. No sé si han evolucionado tanto porque seguimos con las mismas acusaciones que son el fraude a programas federales, el soborno, el hurto de dinero federal, que aquí hay mucha ayuda federal, el fraude de Medicare, la extorsión, el fraude electrónico y el fraude postal, que son los estatutos que usamos. Imagino que las personas buscan evitar que nosotros detectemos que han violado la ley, pero no creo que tengan éxito. Siempre está la persona que se arrepiente a mitad de camino y quiere cooperar y a cada rato exhortamos a que nos llamen y cooperen. Ciertamente, una persona que coopera le va a ir mucho mejor que al acusado, si se corrobora que lo que está diciendo es la verdad.

¿Los constantes casos de corrupción le demuestran la poca capacidad de liderazgo que tienen los políticos o la deshonestidad de la clase política para gobernar?

A mí no me gusta hablar de la clase política. No me gusta usar la palabra política porque nuestro trabajo no es político. Nuestro trabajo es seguir la evidencia que encontremos y aplicar la ley federal. No estamos buscando acusar políticos y ese no es nuestro objetivo. Nuestro objetivo es hacer cumplir la ley federal, y creo que lo he dicho muchas veces, y que podamos tener una sociedad íntegra y honesta. El mensaje lo damos en esta entrevista y cada vez que hay conferencias de prensa. Es tan fácil, tan fácil ser honesto. Lo difícil es ser deshonesto. No sé cómo esas personas pueden dormir. El que tiene consciencia no viola la ley.

¿Qué ha pasado con la escuadra de corrupción judicial que creó el FBI?

Están trabajando sus casitos y esperamos escucharde ellos en algún momento. Hablamos de escuadra pero no hay tanto personal como pensamos para investigar los casos. Esas personas trabajan mucho. Hay mucho trabajo en todas las áreas.

¿Qué les dice a los que tienen la percepción de que esta Fiscalía Federal solo procesa casos de corrupción que trastocan al Partido Popular Democrático (PPD) y que tiene que ser la División de Integridad Pública de Washington la que se encargue de los casos que vinculan al Partido Nuevo Progresista (PNP)?

Ahora con la Internet es tan fácil buscar que hemos llevado tantos casos de ambas administraciones y los hemos procesado. Esos que dicen ese comentario realmente lo dicen desde el fanatismo a su partido, porque la realidad es otra. La realidad es que nosotros acusamos a cualquiera que viole la ley, sea funcionario público de un partido o de otro. Los casos están ahí. Hasta cogimos a uno que era de ambos partidos que fue (Jorge) De Castro Font. La gente se olvida… la gente se olvida. Con el Superacueducto acusamos amigos de gobernadores. No sé por qué piensan así los fanáticos porque no es real esa opinión y está contradicha por las estadísticas nuestras.

¿Es a propósito que coincidan con la época de elecciones los casos de corrupción pública que involucran a políticos?

Claro que no. Fíjate, lo que pasa aquí es que estamos en ciclos de cada cuatro años y cada administración empieza y pueden surgir casos. Los casos salen cuando están listos. Seguimos la evidencia y la realidad es que estos nuevos métodos también lo que dan es más trabajo. Cuando tienes un caso con cientos de “emails”, cientos de textos y tienes miles de páginas que tienes que procesar en una computadora, tienes que poner a un sinnúmero de agentes a buscar la evidencia y mira, las cosas no son de un día para otro. Además nosotros hacemos bien las cosas y para eso nos tardamos el tiempo que sea necesario para que el caso se pueda sacar y se pueda llevar a juicio y se pueda probar que son culpables los acusados.

¿Usted ha considerado alguna vez un puesto político?

Nunca en la vida. Estoy viviendo el sueño de mi vida profesional porque siempre quise ser fiscal y es un privilegio estar donde estoy ahora mismo, con las personas que trabajo y en la posición en que trabajo.

¿Qué es lo peor que le puede pasar a Puerto Rico, como sociedad, con el tema de la corrupción?

Lo peor que nos puede pasar es que nos desintegremos moralmente y estamos en camino a eso. Que nos acostumbremos a la corrupción. Creo que hay una tolerancia a la corrupción aunque en las últimas semanas veo que ya no hay tanta, pero a través de los años hemos llevado cientos de casos de corrupción y vemos las mismas conductas. Ahora tenemos evidencia diferente, pero siguen siendo los hechos similares. Eso nos motiva a trabajar cada día más pero también nos frustra. Como pueblo deberíamos tener una consciencia de más honestidad.

¿Se quedó corto aquel señalamiento de que la corrupción tenía nombre y apellido y era el PNP?

La corrupción pública no tiene colores y esa es mi opinión.

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