Juan Bravo es condenado a cuatro años de cárcel por soborno

Juan Bravo es condenado a cuatro años de cárcel por soborno

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Juan Bravo Fernández a su llegada hoy, jueves, al Tribunal Federal. (Juan Luis Martínez Pérez)

En su segunda ronda, el juez Franscisco Besosa sentenció hoy nuevamente al empresario Juan Bravo Fernández a cuatro años de prisión por el delito de soborno.

De esa condena se le restarán los siete meses y 23 días que el convicto ya cumplió tras los barrotes.

El 31 de mayo de 2017, Martínez y Bravo fueron hallados culpables por el cargo de soborno que pesaba contra cada uno. Según la teoría de la Fiscalía federal, con la que coincidió el jurado, Martínez presentó dos medidas que favorecían a la empresa de Bravo, la compañía de seguridad privada Ranger American, a cambio de un viaje a Las Vegas para presenciar la pelea de boxeo entre Félix “Tito” Trinidad y Ronald “Winky” Wright, celebrada el 14 de mayo de 2005.

Hoy, a las 2:30 p.m., comenzará la vista de sentencia para el exsenador Martínez.

Esta fue la segunda ocasión en que el dúo enfrentó juicio. Anteriormente, el 7 de marzo de 2011, un jurado encontró a ambos culpables de conspirar, junto al otrora senador Jorge De Castro Font, para aprobar las dos medidas que favorecían a Ranger American, una para enmendar la Ley de Detectives Privados de Puerto Rico y otra para establecer un código de conducta en los centros comerciales.

Ambos fueron sentenciados a cuatro años de prisión, tres años de libertad supervisada y 200 horas de servicio comunitario para responder por los cargos de conspiración, de viajar por el comercio interestatal en asistencia a un delito de crimen organizado y por soborno con relación a un programa federal.

Sin embargo, debido la inconsistencia del jurado en su determinación sobre cada uno de los cargos, el Primer Circuito de Apelaciones de Boston revocó el veredicto de culpabilidad en junio de 2013, debido a que el juez Francisco Besosa erró al no explicarle al jurado la diferencia entre regalía y soborno al momento de impartir las instrucciones.

La diferencia entre ambos términos yace en el momento del regalo. Un soborno se hace previo a que un funcionario tome una acción determinada para influenciarlo con el objeto de valor que recibirá posteriormente, mientras que una regalía surge después del acto como forma de agradecimiento.

Para ese entonces, el exlegislador había cumplido casi un año en prisión. Más adelante, el 29 de noviembre de 2016, el Tribunal Supremo de Estados Unidos dio luz verde a la Fiscalía Federal para volver a someter caso sin incurrir en doble exposición, lo que dio paso a un nuevo juicio, esta vez por el único cargo de soborno.

Pese al nuevo veredicto de culpabilidad, la defensa de ambos acusados sometió una moción de absolución perentoria debido a que, nuevamente, el juez Besosa no había explicado la diferencia entre regalía y soborno, lo cual pudo motivar las preguntas del jurado durante las nueve horas que tomó dilucidar el caso.

Además, el equipo de abogados -compuesto por Abbe Lowell y Sonia Torres, en representación de Martínez Maldonado, y Reid Weingarten y María Sandoval en representación de Bravo Fernández-, reiteró que la Fiscalía federal, integrada por Peter Koski, Monique Abrishami y Gwendolyn Stamper, no presentó prueba directa ni contundente que sustentara las alegaciones.

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